Presentación

Antecedentes

Las energías fósiles, utilizadas de forma intensa hasta la actualidad, son cada vez más escasas y costosas. Asimismo, nos obligan a depender de la voluntad de un productor a menudo lejano.

Al ser contaminantes, chocan con los preceptos del desarrollo sostenible y ponen diariamente en jaque la supervivencia de nuestro planeta. La energía nuclear y, sobre todo, la gestión de los residuos producidos en  su generación tampoco constituye a fecha de hoy una solución duradera.

En un contexto marcado por una apuesta cada vez mayor por las fuentes de energía renovables, la energía hidráulica constituye una excelente alternativa.

Propuesta

Para dejar a nuestros hijos un planeta viable y garantizar el acceso a la energía de las poblaciones del Sur, proponemos una revisión profunda de nuestra forma de producir energía que se decante por las fuentes de energía renovables. Entre ellas, la energía hidráulica ocupa un lugar de excepción.

Orígenes

La energía hidráulica se utiliza como fuerza motriz desde la Antigüedad temprana. Encontramos vestigios de obras hidráulicas ya en la civilización mesopotámica, más de 2.500 años antes de nuestra era.

La generación de electricidad a partir de agua, lo que comúnmente conocemos como hidroelectricidad, se remonta al siglo XIX. Tras atravesar varias épocas sucesivas de apogeo y declive, es una de las energías renovables que ha alcanzado el mayor grado de madurez. Representa más del 16% de la generación mundial de eléctrica.

Ahora bien, a día de hoy, sólo se explota el 20% del potencial hidroenergético mundial. ¿Y si cambiamos esta situación?